Y cuando acabes de hablar.. por favor, cállate.

-Por cierto, se fue por... allí.
-¿Quién se fue por allí?
-El conejo blanco.
-¿De veras?
-¿De veras qué?
-Qué se fue por allí.
-¿Quién se fue por allí?
-El conejo blanco!
-¿Qué conejo blanco?

- Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca
- Oh, eso no lo puedes evitar. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
- ¿Cómo sabes que yo estoy loca?
- Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí.
- ¿Quién eres tú?
- Ya no lo se señor, he cambiado tantas vece que ya no lo se
- Tampoco yo lo se... Explícate.
- Es que no podría explicarme señor, porque yo, ya no soy yo
- Te has enredado...
- No puedo explicarme con más claridad porque tampoco lo entiendo yo
- ¿Tú? ¿Quién eres tú?
- Antes de decirle a usted quien soy yo... Diga usted quien es.
- ¿Yo?
- Si porque, todo está tan enredado...
- ¿Enredado? ¿Y qué?
- Que no puedo acordarme de las cosas como antes
- Recita.

Tú ideas un plan para hacerme infeliz. Yo ideo otro plan para contrarrestarlo. No me aburro, me gusta, me gusta este juego. Sabes que te voy a ganar. Te llevo ventaja, tú ya eres un infeliz.

Te mientes a ti mismo para ser feliz, eso no tiene nada de malo, todos lo hacemos.

- Todavia me deseas?
- Claro!
- Mientes. Ya hice ese papel... Abrazame... Te hago gracia pero te aburro. Me has querido de verdad?
- Siempre te querré, odio hacerte daño.
- Y porque lo haces?
- Por que soy egoista y creo que seré más feliz con ella.
- No es verdad. Me echarás de menos. Nadie te querrà tanto como te quiero yo. Por que no te basta con el amor.