Sueños, imágenes caprichosas que mezclan nuestros recuerdos, alborotan nuestra memoria durante noches y noches, horas y horas... Los sueños están ahí, cada noche, dentro de tu cabeza. Nadie puede verlos excepto tú porque son tuyos. Sin embargo no puedes controlarlos, dependen de sí mismos aunque se alimentan de ti, pero son simplemente sueños. En los sueños todo es posible: volar, amar lo odiado, vivir lo que nunca has vivido, morir y volver a nacer... De los sueños puedes aprender, puedes olvidarlos... lo único que no debes hacer jamás es depender de ellos porque los sueños no respetan la razón ni el sentido, por eso nadie debería entrar en los sueños de otro, nadie vivo.
No quiero otros besos, ni otros abrazos. Porque me encanta tu sonrisa, la adoro. Adoro tus abrazos y tus locuras. Me encanta que me hagas reír. Me gusta cuando me mirás y cuando sonreís sin ninguna razón. Adoro que me hagas tus tipicas bromas, aunque me enoje y creas que las odio. Adoro tu forma de hablar, tus gestos y tu aroma.
Me encanta estar con vos, porque se me olvida todo.
Supongo que en realidad, no adoro todo eso. Me gusta solamente porque lo hacés vos.