Lo primero que hago, bonita, cuando entro a clase, es echar un vistazo a ver dónde te sentaste, y sacando cuentas elijo siempre la ubicación desde donde mis ojos puedan apreciar mejor todos tus detalles. Puedo pasarme la hora entera colgado mirándote, no existe un sustituto tritonal para tus caderas. Blancas y negras, corcheas y fusas se rinden a tu querer.
Y todos en la clase se dieron cuenta: como de costumbre cuando te nombran solo suspiro y maldigo la vez que empezamos a ser amigos, porque no pido el cielo, yo sólo quiero que seas mi sol y no puedo sentir de cerca porque el corazón me queda chico.
Y todos en la clase me dicen: "olvidala, no tenes chance" y para peor tienen razón, pero no puedo, por eso vuelo subido a la imaginación
Yo quisiera saber si en tu vida mujer hay bacante para un príncipe azul que destine con tan solo pensarte. Porque no pego una, vivo en la luna, soy como un chico que no puede dormir a la noche y se escapa un ratito a cualquier parte.
Camino sin rumbo, desnudo, sólo, perdido, buscándote.
Mis amigos dicen: "no te enamores y fumá menos" Porque me cuelgo hablando de vos cada vez que podemos. Mi psicóloga apunta que vaya despacio, que trace objetivos, desde luego que no le hago caso, por eso te escribo quinientos versos.
¿adónde van las palabras que no se quedaron?
¿adónde van las miradas que un día partieron?
¿acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?
¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿en qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿a dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿por dónde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí?
¿adónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
¿adónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿adónde va lo común, lo de todos los días?
¿el descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿adónde van las miradas que un día partieron?
¿acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?
¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿en qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿a dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿por dónde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí?
¿adónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
¿adónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿adónde va lo común, lo de todos los días?
¿el descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
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