Ya no tengo tu cigarro en desayuno y aprendí a echarlo de menos, te lo juro. Ya no tengo tu mejilla y su deseo de sentirle a mi nariz su alma de hielo. Ya no tengo aquel susurro que avivaba el fueguito de una voz avergonzada. Ya no tengo la fruición de la mañana de rogarte que despegues de la cama.
Ya no tengo tu solcito en mi habitación. Se ha instaurado la ilusa ilusión de un olvido repentino burlando a un tiempo lerdo. Callejeros va a tocar; San Lorenzo va a jugar y eso no va a hacer más que cooperar con tu recuerdo. Ya no existen esas pelis mentirosas que solían dar lugar a nuestras cosas.
René, mudo, inalterable me rechaza como a un tipo indeseable.
Si no tengo esos ojitos que ostentaban cielo eterno para aquella alma menguada, ni ese beso que, pequeño, me colmaba ¿Qué voy a hacer con esta fabula acabada?
Sólo tengo de aquel tren al paraíso un furgón impenetrable sin sus puertas. Y una sábana impermeable de granizo de una cama que solía ser caldera. Ya no tengo aquella risa terapeuta y este espanto tenebroso no da tregua. Me ha quedado una existencia belicosa de una paz que hizo a mi vida encantadora.
Ilusa ilusión de un corazón que, por desgracia, sólo me da a elegir, por vos o su eutanasia.
Las historietas, cubiertas por el polvo, descansan hoy en aquel armario. Hoy sólo son dibujos, y mis héroes Son los que puedo admirar a diario.
Quisiera saber si es frecuente encontrar al que lucha fomentando la bondad. Y responde, siempre, con una sonrisa si se presenta una adversidad.
Tengo el placer de compartir mis andanzas con una guerrera, que con su corazón, da batalla. Y en un gesto de alabanza le muestro lo que siento en forma de canción
Hay que saber ser flor mientras vuelan guadañazos.
Ser princesa sin un rey que te estreche entre sus brazos. Saber ser un ángel en un infierno permanente. Ojalá que la vida me siga presentando gente con un grado mínimo de tu sensibilidad.
Para así poder creer que, aún hoy, puede haber honestidad.
Quienes entienden de lo que estoy hablando saben que este ser, de ojos esmeralda, tiene la capacidad de despertar un desfile de emociones en la espalda.
Porque, alguna vez, creyó tener su sol y este se fue en busca de otro amor. Y su alma, lejos de parecer hielo.
Ante la falta de esa luz, pensó: "Por qué habría de angustiarme tras su ausencia? Si aquel sol, como yo, se formó de nuestro amor" Cerró la puerta con suma prudencia y espera otra estrella para fundir de a dos.
Quisiera saber si es frecuente encontrar al que lucha fomentando la bondad. Y responde, siempre, con una sonrisa si se presenta una adversidad.
Tengo el placer de compartir mis andanzas con una guerrera, que con su corazón, da batalla. Y en un gesto de alabanza le muestro lo que siento en forma de canción
Hay que saber ser flor mientras vuelan guadañazos.
Ser princesa sin un rey que te estreche entre sus brazos. Saber ser un ángel en un infierno permanente. Ojalá que la vida me siga presentando gente con un grado mínimo de tu sensibilidad.
Para así poder creer que, aún hoy, puede haber honestidad.
Quienes entienden de lo que estoy hablando saben que este ser, de ojos esmeralda, tiene la capacidad de despertar un desfile de emociones en la espalda.
Porque, alguna vez, creyó tener su sol y este se fue en busca de otro amor. Y su alma, lejos de parecer hielo.
Ante la falta de esa luz, pensó: "Por qué habría de angustiarme tras su ausencia? Si aquel sol, como yo, se formó de nuestro amor" Cerró la puerta con suma prudencia y espera otra estrella para fundir de a dos.
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