Vas en busca de paz, y que tal si en mi puedas hayar, ese poco de amor que inhunde tu alma y cautive tu mundo. Y convierta en segundos tu dolor en canción.
Ven, yo sé que no es fácil volver a confiar. Que no deja un buen sabor todo ese engaño y no voy a hacerte daño. Aun no es tarde debes darte una oportunidad.
Y quiero ser yo quien sorprenda tu sueño, trayendo mi canto con la madrugada. Es mucho pedir si quiero ser tu dueño y ser la razon de todas tus miradas? Mis ojos podrían decirlo por mi.
Yo quiero adornar tu camino con rosas, que donde tu vayas perfumen tus pasos. Te quiero mostrar que la vida es hermosa. Que puedo partir tu tristeza en pedasos, podría morir por tenerte en mis brazos.
Hey, yo no quiero ser una más del montón, hace siglos que espero tu amor. Ya no pude aguantar, desde que te vi te he querido en silencio.
Y se rompe mi pecho, de verdad dejate amar.

Las cosas ya no son como antes, ese telon de escondidas se levantó, para mostrar verdaderamente lo que hay detrás, se pudieron ver las luces de colores prendidas, alumbrando al escenario con una de las mejores escenas de la puta vida, con esa persona que todos quisieran tener y que no todos consiguen. Tardas en darte cuenta de que tu rutina no era del todo normal, levantarte con su nombre en tu frente y acostarte de la misma manera, con tus pensamientos siempre en esa imagen, en ese retrato de lo que alguna vez fue amor, en las muecas y besos inventados que ambos comparten con otras personas, tratando de tapar las imagenes que se repiten como una pelicula sin fin. Crecer forma parte de eso, superar sentimientos y poder decir ya basta, dejando todo atras por más que duela. Lo lindo es que esas cosquillas ya no se sienten y querer creer que esas imagenes son para nunca recordar.
Hay tantas personas en el mundo y tantos pensamientos en el interior de cada uno de ellos que sería imposible poderlos descifrar, ya que, en ocasiones tratando de comprender tan solo uno puedes terminar volviéndote loco, es más, en el momento que intentas descifrarlo, parece que, en lugar de tener ese único pensamiento de solo esa persona, tienes millones y millones de pensamientos y de personas... Es todo tan extraño que acabas resignándote, empezando a soñar y a pensar lo que a ti te gustaría que el mundo pensara, como si pudieras leer la mente, o como si tuvieras un lapiz y te dijeran que a partir de ahora el mundo está completamente en blanco solo para ti.

Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud. No me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que no se haya marchitado. Pero créeme, dentro de veinte años, cuando en fotos te veas a ti mismo comprenderás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuántas posibilidades tenías ante ti y lo guapo que eras en realidad. No estás tan gordo como imaginas. No te preocupes por el futuro. O preocúpate sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle. Lo que sí es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida son aquellos que nunca pasaron por tu mente, de ésos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera. Todos los días haz algo a lo que temas. Canta. No juegues con los sentimientos de los demás. No toleres que la gente juegue con los tuyos. Relájate. No pierdas el tiempo sintiendo celos. A veces se gana y a veces se pierde. La competencia es larga y, al final, sólo compites contra ti mismo. Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos (pero si consigues hacerlo, dime cómo hacerlo).Estírate. No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida. Guarda tus cartas de amor. Tira las cartas del banco. Las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida cuando tenían veintidós años. Es más, algunas de las personas que conozco tampoco lo sabían a los cuarenta. Toma mucho calcio. Cuida tus rodillas sentirás la falta que te hacen cuando te fallen. Quizá te cases, quizá no. Quizá tengas hijos, quizá no. Quizá te divorcies a los cuarenta, quizá no. Quizá bailes el vals en tu setenta y cinco aniversario de bodas. Hagas lo que hagas no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Optarás por una cosa u otra, como todos los demás. Disfruta de tu cuerpo. Aprovéchalo de todas las formas que puedas. No tengas miedo ni te preocupes por lo que piensen los demás porque es el mejor instrumento que jamás tendrás. Baila, aunque tengas que hacerlo en el salón de tu casa. Lee las instrucciones aunque no las sigas. No leas revistas de belleza pues para lo único que sirven es para hacerte sentir feo. Aprende a entender a tus padres. Será tarde cuando ellos ya no estén. Llévate bien con tus hermanos. Son el mejor vínculo con tu pasado y, probablemente, serán los que te acompañen en el futuro. Entiende que los amigos vienen y se van pero hay un puñado de ellos que debes conservar con mucho cariño. Esfuérzate por no desvincularte de algunos lugares y costumbres porque, cuando pase el tiempo, más los necesitarás. Vive en New York alguna vez pero múdate antes de que te endurezcas. Vive en California alguna vez pero múdate antes de que te ablandes. Viaja. Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán y tú también envejecerás. Y, cuando seas viejo, añorarás los tiempos en que eras joven: los precios eran razonables, los políticos eran honestos y los niños respetaban a los mayores. Respeta a los mayores. No esperes que nadie te mantenga pues tal vez recibas una herencia o, tal vez te cases con alguien rico pero, nunca sabrás cuánto durará. No te hagas demasiadas cosas en el pelo porque cuando tengas cuarenta años parecerá el de alguien de ochenta y cinco. Sé cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado del cubo de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo dándole más valor del que tiene.

Porque a veces dudo en querer o no querer, en irme o quedarme, en sentir o olvidar, en creerle o decirle adiós, en ilusionarme o romper a llorar, en abrazarle o girarle la cara, en mentirle o no negarme a sentir. Porque miras a tu alrededor y ves a todos felices, con pareja.. o enamoradisimo de alguien, y me paro a pensar. Cuando llegará mi momento? o mejor dicho: Llegará el momento que me toque a mí sonreir? Si lo único que me queda de mi ultima desilusión es el sabor amargo de aquel beso, la ultima caricía, sus fotos, su olor. Saber que lo di todo y que él jugaba. Me queda el sabor amargo de la derrota, de haber perdido aún dandolo todo. La mejor manera de perder algo es creer que lo has conseguido. Millones de sentimientos a la vez que no sabés que sentir.


































































































