- Buen día, Tana. ¿Cómo estás?
- Bastante para la mierda, para qué te voy a mentir. Con un instinto asesino importante.
- ¿Y a quién querés matar, hoy?
- A todos los cobardes. A todos los cagones, sin personalidad, que se comportan como unos hijos de puta, básicamente. Me gustaría dedicarles la columna del día de hoy a todas esas personas que son capaces de convivir durante años con alguien que no aman y que no se animan a decírselo, que no pueden mirar a los ojos, hablar francamente. Todas esas personas, los que llegan a hacer planes increíbles adolescentes, cuasi infantiles, por favor, los que se sientan identificados con esto, manténganse alejados de la Tana Ferro. Vos sabés que yo conocí un tipo que era tan tenso, tan tenso, tan pelotudo, que mirá lo que hizo … Les cuento porque es increíble, no se puede creer, pero es un caso real. Contrató a un hombre para que seduzca a su mujer y no pare hasta que ella lo deje por él, con tal de no poner los huevos sobre la mesa. Es increíble, pero existen hombres así.
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