
.. De los sueños puedes aprender, puedes olvidarlos... lo único que no debes hacer jamás es depender de ellos porque los sueños no respetan la razón ni el sentido, por eso nadie debería entrar en los sueños de otro, nadie vivo.
No quiero otros besos, ni otros abrazos. Porque me encanta tu sonrisa, la adoro. Adoro tus abrazos y tus locuras. Me encanta que me hagas reír. Me gusta cuando me mirás y cuando sonreís sin ninguna razón. Adoro que me hagas tus tipicas bromas, aunque me enoje y creas que las odio. Adoro tu forma de hablar, tus gestos y tu aroma.
Me encanta estar con vos, porque se me olvida todo.
Supongo que en realidad, no adoro todo eso. Me gusta solamente porque lo hacés vos.
Porque parecen tan lejos los sueños que soñaba con vos, porque pareceimposible ser feliz sin tenerte hoy. Después de la risa, me atrapa el dolor, larisa se convierte en llanto y me lleno de rencor.Cruzando la esquina, siento tu olor.. mirándome a los ojos me decis-“hola, como estás vos?”- “qué puedo decirte, te extraño más que ayer hoy”
Días que me siento bien, días que me siento mal ¿Qué voy a hacer? No mirés atrás. Noches te quiero comer, otras te quiero matar, me conocés otro perro más.
Y yo que te amo y te echo de menos, yo que te digo una vez más, yo que conozco el sendero más allá del bien y el mal.
Yo te espero, como siempre que te espero, yo me muero por comerte poco a poco, yo me quedo deambulando como un loco en la ciudad.
Días en que estoy feliz, otros en extrema soledad.

Respirar, dar de nuevo y respirar.Y si el destino mira mal, hablarle al oído y pedirle cartas.Respirar, más que nunca respirar, sacudir el cascarón ysacarse de encima la modorra, el qué dirán, y tres o cuatro heridas.Me siguen como perros flacos las novedades del pasado,yo me hago un nudo en el pulgar para acordarme de olvidarme,y como tengo ojeras por curar me acuesto en el hombro de mi suerte.Ojalá que huela bien esto de perderse. Respirar, más que siempre, respirar.Necesito una actividad o voy a entrar en depresión.

Un ego sobrevolando la atmósfera y la prudencia dentro de una bóveda. Una histeria innecesaria, así como descabellada abandoné cuando te vi. Sentí estragos en el pecho, del más loco frenesí. Abundancia de promesas, y una súplica de ayuda para ir juntos a la luna.
Pasional como sutil, me arrebataste el cielo y lo adornaste. Y con el tiempo me enseñaste qué es el amor, y que en la cama no hay restricción. Hoy sé que no debe existir placer como admirarte reir.
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