Vos dirás, ya sabes, toda mi miseria ya la conoces, destapando, despacito, mi madrugadita sin calma, más buscas, más llorás, hay una cabeza que no tiene paz. Destapando, despacito mi nochecita del huracán. Dejáselo al tiempo, lo que necesita. Bailá como siempre, volvete loquita que el tiempo transforma el ocio en el tedio. Yo extraño esas noches, corazón, no tengo remedio.
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