Mi nena ya está cansada de llorar por los rincones, por eso busca un rockero que le regale flores y que la invite a vivir en un castillo de canciones. Pasó la noche y perdió de a poco el brillo, todo lo que había tomado la dejó sin apetito, creyó que yo era un extraño y se enojó conmigo y se olvidó que juramos para siempre estar unidos.

No hay comentarios: